viernes, 17 de octubre de 2008

tomandome el pelo

Desde luego, hay gente que o les falta un hervor o son gilipollas o piensan que los demás lo somos. O quizá que pretenden sin ton ni son, simplemente tomarte el pelo.

El caso es que entra una señora en la tienda, sola, unos 60 y tantos años, bien vestida, aparentemente normal. Me pide que le enseñe un colchón barato (esa es la palabra de moda). Bien pues le muestro lo que tengo y al final se decide por un colchón de 90x190cm por 165€.

Inmediatamente me pide descuento y yo antes de decirle el descuento, le pregunto donde se lo tengo que llevar. La señora se pone a reír (y no es para menos) Me pide que se lo lleve a Castro Urdiales. La miro con cara de mala leche, leva 20 minutos tomándome el pelo. Castro Urdiales está a 784km de mi pueblo.

Medio mosqueado le digo “Señora, ¿Que pasa, que en su pueblo no venden colchones? ella continua sonriendo y me dice que es que le ha gustado ese y que va a convencer a su marido para llevarlo en el coche.

Claro se ha ido y no ha vuelto, normal. Menudo aburrimiento tenia la mujer que no ha encontrado nada mejor que hacer que incordiar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya forma de buscar diversión la dama... incordiar a mi gurú, faltaba más.