miércoles, 18 de marzo de 2009

en las tardes tranquilas.

Ahora que las tardes son tranquilas, me dedico a cultivarme. De hecho ya llevo usados dos sacos de abono, me he hecho un riego tardío y una sulfatada de producto fitosanitario.

Pues bien, el caso es que estoy leyendo a Kengiro Yoshigasaki en “El viaje interno de un extraño” Es un libro muy fácil de leer pero no hay Cristo que lo entienda a la primera. Así que hay que detenerse cada dos por tres y meditar sobre lo leído.

En una de las ochenta y tantas veces que se me ha ido el santo al cielo, me he puesto a pensar en algo mucho más sencillo, pero en cierto sentido también más decepcionante.

He empezado a pensar en el próximo curso que tengo dentro de 10 días y me he dado cuenta que he reservado una habitación doble, aunque sea para uso individual. Por un momento se me ha ocurrido que alguien se podría venir conmigo y disfrutar de unos días de relax.

5 días en Santiago de Compostela en un balneario, creo que es algo apetecible. Sin embargo me he dado cuenta para mi decepción, que la gente que podría venir, están ocupados cada uno en sus cosas.

No he sido capaz de encontrar a alguien con quien tenga un vínculo lo suficiente fuerte, como para compartir habitación y tiempo (Que pena) Así que… iré con Kengiro, creo que será él quien me acompañe en este viaje.