miércoles, 20 de febrero de 2008

ayer...

Esto ya me empieza a alarmar… ¿Será un síntoma de que me hago mayor? El caso es que estoy yendo últimamente a demasiados entierros.

Los entierros son un mal trago para mí. Me hago demasiadas preguntas y en el caso de ayer más todavía.

El colega de ayer fue compañero de clase en el instituto, no éramos amigos pero habíamos coincidido en algunas ocasiones a lo largo de estos años.

Era un tipo… como os diría… Abogado, rico. En plena carrera para ser el más rico del cementerio. Era un hombre ostentoso, tenia pasta y se preocupaba de demostrarlo.

La pregunta del millón para mí es: ¿Era feliz? ¿Disfruto de la vida, de la familia, de sus amigos? Lo cierto es que no lo sé. Posibilidades económicas no le faltaban y lujo tampoco.

Sin embargo desde mi posición creo que era un esclavo. Era un esclavo de su riqueza, siempre trabajando, siempre dando vueltas a sus negocios. ¡Quizá el fuera feliz así!

No lo sé, no quiero seguir pensando en ello. Ayer cuando veía a su madre, viuda y llorando sobre el ataúd de su único hijo se me hizo un nudo en el estomago. ¿Para que tanto dinero? tanta preocupación. ¿De que le sirve ahora a su madre?


Voy a dejar de ir a los entierros. Por lo menos hasta que me muera.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El peor entierro al que he tenido que ir fue el de un muchacho de veintipocos años, hijo de una conocida, que murió en su cama mientras dormía, en su piso de estudiantes universitarios dos ciudades más pallá. En esos casos es cuando no sabes cómo reaccionar. Los viejos son viejos y es normal que mueran. Los jóvenes... puf.

Por cierto, mi suegro sigue escrupulosamente una regla de oro con los entierros. Después de venir de uno, siempre va a un bar a tomarse un chato porque, según él, "quien va a un entierro y no bebe vino, el suyo está de camino". No sé si tendrá algo que ver, pero tiene como 85 años y está como una flor.

Besazos.

Anónimo dijo...

Eso pienso yo muchas veces. Para que tanto sino lo tenemos que llevar al otro mundo????????.

thot dijo...

Olvidamos que estamos de paso y la acumulación de..cualquier cosa: dinero, bienes, lo que sea, no tiene sentido.
Nos olvidamos de saborear cada instante y de vivir que es de lo que se trata.

Un abrazo.

Toni dijo...

Illyakin me apunto lo del vino. En realidad cualquier motivo es bueno para saborear una copa de vino.

Mar. Así es, Más disfrutar y menos tonterias, que esto son cuatro días y cuando uno se despista ya le han pasado dos.

Thot. Como siempre cargado de razón. Un abrazo amigo