lunes, 25 de febrero de 2008

VERGÜENZA

Pero por favor que VERGÜENZA, y encima vengo y lo cuento. En el fondo creo que lo mío es exhibicionismo, puro y duro.
Os cuento. Después de haber programado pasar el fin de semana en Granada, esta vez sin montaña, simplemente queríamos irnos de marcha a Granada.

Las dichosas previsiones meteorológicas nos hicieron cambiar de planes a última hora. Ya que todos los meteorólogos se habían puesto de acuerdo en que llovería.

Justo un minuto después de decidir que no íbamos, me llama mi amigo diciendo que tiene 4 entradas para el teatro de esa noche, que vayamos y después nos vayamos a cenar.

Así que dejamos a los niños con sus tíos y nos fuimos al teatro. La obra es un dialogo en tono de humor entre dos actores. Jugando con los dobles sentidos de las palabras. A los 15 minutos me había dormido. Y a los 17 me despertó mi mujer de un codazo por que estaba roncando. La obra era evidentemente un rollo.

Menos mal que después nos fuimos a cenar al japonés. Y después a tomar copas. Por cierto, no me extraña que cada día estemos más sordos ¿Como se puede tener la música a ese volumen? No aguanto ni la música tan alta, ni el garrafón que me metieron. El domingo, tenía un dolor de cabeza que no era normal.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Prometo leer todo con calma. Pero lo que he leído hasta aquí, me hace feliz... ¡eres el mismo bicho de siempre! ¡qué alivio! Un beso.

Anónimo dijo...

Pos ya te veo yo el mérito, porque si me toca a mí eso de dormirme en el teatro, ya no me despierto, al menos no al nivel necesario para salir después de marcha. Claro que lo mío es digno de estudio médico multidisciplinar. Más o menos como la bella durmiente de Shrek Tercero (que te supongo vista en honor a esos niños).

Y como de eso de salir de copas a un garito con música alta siempre me ha aburrido, pos como que no sé cuál ha sido la evolución de ese tipo de sitios en los último diez años. Yo soy más de copas con música ambiente (usease, niveles decibélicos que permiten hablar sin despistarse), a sentarse cómodo y a la buena charla. Pero cuidao, como sea demasiado cómodo.... vuelvo a la catástrofe del primer párrafo :D

Besazos, viejete...

Alma dijo...

Desde luego si vienes al teatro conmigo y te duermes... jejeje, ¡te enteras!

thot dijo...

Yo duermo muy mal. Ni en el teatro podría...
Tampoco aguanto demasiado tiempo la música alta, me agobio y eso de no poder hablar no lo llevo muy bien :)

Un abrazo!