
Llegue en ayunas y puntual. Era el primero, la puerta estaba abierta y me asomé. El sol de invierno entraba tímido por la ventana, reflejándose en su cabello castaño claro.
No me miro, ordenaba meticulosamente todo aquello que necesitaría sobre la mesa. Permanecí en silencio mientras la observaba. Sus ojos marrones y verdes, concentrados en poner orden, me cautivaron y también sus labios carnosos y sensuales.
No me miro, ordenaba meticulosamente todo aquello que necesitaría sobre la mesa. Permanecí en silencio mientras la observaba. Sus ojos marrones y verdes, concentrados en poner orden, me cautivaron y también sus labios carnosos y sensuales.
Sin embargo esta chica, es de una belleza de las que podemos llamar raras. Tiene una nariz pequeña y hay algo en su cara que hace que te puede parecer guapa o fea.
- Puede pasar.
Me dice sin mirarme, evidentemente había notado mi presencia en la puerta.
Entro mientras ella termina de ordenar sus cosas, levanta la cabeza.
- Buenos días. Le digo.
- Holaaaaa pero… ¿Como estás?
- Bien gracias. La miro sorprendido
- ¿No te acuerdas de mí? Pregunta
- Puessss
- ¡¡Soy Susana, la hija del gabacho¡! Dice, mientras se acerca y nos damos dos besos.
- Tuuu eres tú. Si eras una niña cuando servias las mesas en el restaurante jajaja. ¡¡Dios mío!! ¿Cuanto tiempo hace que no te veo? Eras una adolescente jajaja
- Ya ves, ahora soy ATS y me tienen aquí sacando sangre, anda siéntate y apoya el brazo sobre la mesa.
Me ata la goma en el brazo y me toca con la yema de sus dedos la vena mientras yo pienso que ha cambiado mucho y para bien.
Cuando la conocí era una niña acomplejada muy delgada y bastante feúcha que durante el verano, servia mesas en el restaurante de su padre.
- Puede pasar.
Me dice sin mirarme, evidentemente había notado mi presencia en la puerta.
Entro mientras ella termina de ordenar sus cosas, levanta la cabeza.
- Buenos días. Le digo.
- Holaaaaa pero… ¿Como estás?
- Bien gracias. La miro sorprendido
- ¿No te acuerdas de mí? Pregunta
- Puessss
- ¡¡Soy Susana, la hija del gabacho¡! Dice, mientras se acerca y nos damos dos besos.
- Tuuu eres tú. Si eras una niña cuando servias las mesas en el restaurante jajaja. ¡¡Dios mío!! ¿Cuanto tiempo hace que no te veo? Eras una adolescente jajaja
- Ya ves, ahora soy ATS y me tienen aquí sacando sangre, anda siéntate y apoya el brazo sobre la mesa.
Me ata la goma en el brazo y me toca con la yema de sus dedos la vena mientras yo pienso que ha cambiado mucho y para bien.
Cuando la conocí era una niña acomplejada muy delgada y bastante feúcha que durante el verano, servia mesas en el restaurante de su padre.
Ella, continúa palpando la vena, presionándola y siguiéndola con su dedo como si buscara algo.
- Menudo caño tienes aquí, ¡¡Que barbaridad!!
Refiriéndose al tamaño de la vena ahora hinchada por la presión de la goma.
- Si, no dirás que no te lo pongo fácil.
Descubre al aguja y mientras la acerca a la vena, dice por lo bajo.
- Como lo tengas todo igual.
- Jajajajajaja
Me da un ataque de risa retiro el brazo y ella se pone hermosamente colorada. Pide disculpas y confiesa haber dicho una barbaridad.
- Continúas igual de loca que siempre.
Le digo, todavía riendo. Vuelvo a acercar el brazo y ella atraviesa mi piel, extrae la sangre y retira la aguja.
Este es mi momento…
- Es cierto. Lo tengo todo igual.
Le digo por lo bajo imitando el tono de confesión que puso ella. Ahora es ella la que se muere de risa.
Se acerca con un pequeño algodón que aprieta sobre el pinchazo. - Mantenlo así.
Me dice, mientras nos miramos a los ojos sonriendo.
-Bueno hasta luego gabachita.
Le digo mientras me acerco y nos damos un beso en la mejilla.
- Hasta pronto chicarrón.
Contesta guiñándome un ojo. Hasta pronto, hasta pronto, no consigo olvidarme de ese, hasta pronto…
- Menudo caño tienes aquí, ¡¡Que barbaridad!!
Refiriéndose al tamaño de la vena ahora hinchada por la presión de la goma.
- Si, no dirás que no te lo pongo fácil.
Descubre al aguja y mientras la acerca a la vena, dice por lo bajo.
- Como lo tengas todo igual.
- Jajajajajaja
Me da un ataque de risa retiro el brazo y ella se pone hermosamente colorada. Pide disculpas y confiesa haber dicho una barbaridad.
- Continúas igual de loca que siempre.
Le digo, todavía riendo. Vuelvo a acercar el brazo y ella atraviesa mi piel, extrae la sangre y retira la aguja.
Este es mi momento…
- Es cierto. Lo tengo todo igual.
Le digo por lo bajo imitando el tono de confesión que puso ella. Ahora es ella la que se muere de risa.
Se acerca con un pequeño algodón que aprieta sobre el pinchazo. - Mantenlo así.
Me dice, mientras nos miramos a los ojos sonriendo.
-Bueno hasta luego gabachita.
Le digo mientras me acerco y nos damos un beso en la mejilla.
- Hasta pronto chicarrón.
Contesta guiñándome un ojo. Hasta pronto, hasta pronto, no consigo olvidarme de ese, hasta pronto…

4 comentarios:
guausssssssss!!!
si es que no se os puede dejar solos.... ni para hacer un analisis.... que hay mucha lobaaaaaaaa!!!!
(^_^)
Besitos
Eres mi ídolo. Ligando mientras te sacan sangre. Yo estaría pensando en no desmayarme. Soy muy flojucho para las agujas.
Un abrazo campeón.
Yo intentaba ligar con la gabacha para olvidarme de la sangre y no desmayarme. No vayas a creer que lo hacia con ninguna otra intención. Yo soy un señor mu mayor y mu serio. (Seguro que no cuela, pero por intentarlo...)
Vaya encuentros intensos... alegran el día pero te dejan atontado.
Besotes.
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