martes, 17 de abril de 2007

Soñar... esperar... ser...


Soñamos constantemente, tanto que acabamos esperando demasiado.

Demasiado de los demás, demasiado de nosotros mismos.

Lo queremos todo. Rápido, con avidez, con una prisa sin sentido.

Soñamos los sueños de mañana sin haber vivido los de hoy.

Acabamos siendo esclavos de nuestros propios deseos.

Y exigimos lo que queremos con pasión, rabia o resentimiento.

Y así somos, a veces precipitados o demasiado prudentes

A veces inmundos, sucios, rastreros o sublimes, maravillosos.

Otras veces complicados, incompresibles o simples, sencillos y claros.

Sabemos soñar y desear y esperamos todo, lo posible y lo imposible

Y así nos va, soñamos y esperamos demasiado

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