
Os cuento. Ha entrado una señora en la tienda y le he dicho:” Buenas tardes” y ya no he podido decir nada más hasta que ha salido por la puerta y entonces y solo entonces he podido decir: “Adiós”
Entre el “Buenas tardes” y el “Adiós” han pasado 25 minutos. Durante los cuales me ha puesto al día de política.
De los cruceros por el Mediterráneo.
Me ha contado la vida y milagros de sus dos hijos y respectivas parejas.
De lo maravillosamente que se vive aquí (mientras yo pensaba “se vivía señora ya no, desde que ha llegado usted hemos perdido los momentos de silencio”)
Y por supuesto de su terrible enfermedad. (Un dolor de cabeza permanente que no se le va con nada) que me ha explicado con todo detalle, Médicos, pruebas, hospitales, medicamentos etc. etc.
Y yo pensando “Estos médicos, no quieren mas que ganar dinero. El diagnostico de esta señora esta clarísimo.
La señora tiene DOLOR DE CABEZA AUTOINDUCIDO No calla ni debajo del agua Joderrrrrr
Lo peor es que se ha ido de la tienda, sin que yo llegara a saber a que cojones ha entrado….
Una historia más,






