Estaba atardeciendo mi hijo y yo íbamos caminando hacia su librería preferida era uno de esos trayectos que, son demasiado cortos para cojer un transporte, y demasiado largos para ir caminando.
Así que nos sentamos en un banco para recuperar fuerzas, mi hijo con la flexibilidad que caracteriza a los niños, metió la cabeza entre las rodillas y se quedo descansando así(como si lo hubieran partido por los riñones). Y yo me puse a masajear su espalda haciendo presiones con mis dedos sobre su columna.
Veo pasar por el otro lado de la carretera un coche patrulla de la policía nacional, llevan la ventana abierta y observo que me miran, el coche pasa y continuo mirando a los demás coches mientras recorro con dos dedos la columna de mi hijo.
Tres segundos después el mismo coche de la policía para enfrente de mi y el policía que esta mas cerca hace gesto de abrir la puerta. Le miro, utilizo la técnica numero 1(sonrío) y supongo que al ver que no voy a huir ni nada parecido, se queda dentro del coche.
Me hace un gesto con la cabeza señalando a mi hijo. Le digo a mi hijo "Tío saluda" y el levanta la cabeza y dice con esa voz en proceso de cambio "HOLA" La voz parece que sale de la profundidad de alguna caverna.
Después me mira con cara de sorprendido, mientras los policías hablan entre ellos el coche se pone en marcha y les hago un gesto de despedida con la mano.
No me parece nada mal que estén atentos.
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1 comentario:
Pienso como tú, cualquier precaución es poca.
Un abz.
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