Las taquillas de los parking, me parecen modernas jaulas de zoológico a las que simplemente hemos cambiado de utilidad.
Me acerco a la jaula de cristal sin ningún interés por el animal que haya allí dentro. Sin embargo que equivocado puede llegar a estar uno. No me fijo en ella hasta que no la tengo delante.
Cabello negro liso y recogido en una cola de caballo. Piel morena y sedosa y unos ojos grandes y oscuros que se clavan directamente y sin titubeos en los míos.
Sus labios color cereza madura dibujan una amplia sonrisa.
Saluda con amabilidad y mientras le entrego el ticket, le respondo con una simple sonrisa. Apenas hace 5 minutos que he entrado en el parking, el tiempo justo de recoger un paquete y volver. Supongo que el ordenador le da esa información, por que clavándome de nuevo sus ojos negros me dice:
- Acabas de llegar y ya te vas
- He venido solo ha verte – Miento. La expresión de su cara cambia aparece una sombra de duda, tal vez de miedo.
- Es mentira – la tranquilizo.
Sonríe como diciendo “eres malo” sin embargo sus hermosos labios dicen. “Son 20 céntimos”
- 20 CÉNTIMOS – Repito yo en voz alta haciéndome el indignado- Hubiese pagado 80 solo por verte- Le digo bajando la voz al tiempo que le guiño un ojo. Vuelve a reír, tiene una sonrisa preciosa.
Pago, me doy la vuelta y me voy, preguntándome que hace una chica tan guapa encerrada en una jaula moderna.
Coja, será coja. Me respondo a mi mismo mientras me acerco al coche.
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3 comentarios:
Pobrecilla allí encerrada y aguantando pesados como tú, jeje
Un abrazo.
¿Y si es coja? ¿ya no la mirarías igual??????????
Jajaja Paco tienes toda la razón. Yo tambien estoy de cara al publico todo el día y hay que tener aguante. No todo el mundo sirve. Por cierto hoy he de volver al mismo parking. Estará?...
Almitaaaaaa lo de coja lo pensé por que la vi perfecta y nadie es perfecto exceptandome a mi claro;-)
Un besazo
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