viernes, 16 de mayo de 2008

Leyendo "La mujer Justa"

Detrás de cada verdadero abrazo está la muerte con sus sombras, siempre tan intensas y poderosas como los destellos de luz de la felicidad.
Detrás de cada verdadero beso se esconde el deseo secreto de la aniquilación, ese sentimiento extremo de felicidad que ya no regatea, la conciencia de que no hay otro modo de ser feliz que perderse del todo en un sentimiento y entregarse a el por completo.

Ese sentimiento que no tiene propósito, que yace en el fondo mismo de la conciencia humana como un recuerdo de lo que en el principio fue el amor.

Era algo distinto, algo más que el mero contrato de compraventa social en el que se ha convertido. Hubo un tiempo en el que a cada ser viviente se le asigno una terrible tarea: el amor, es decir, la comprensión del sentido de la existencia y su natural consecuencia, la aniquilación.

Amar significa simplemente conocer por completo la felicidad y luego perecer. Pero hay millones de personas que solo esperan ayuda del ser amado, remedios caritativos, un poco de ternura, de paciencia, de perdón, alguna caricia. Y no saben que lo que obtienen es de algún modo insignificante y que en realidad el juego consiste en entregarse totalmente.

4 comentarios:

Anna dijo...

Parece bonito el libro que lees.

Anoto, espero leerlo.

Un beso.

Alma dijo...

Besos para ti

Toni dijo...

Me alegro mucho de verte Ana. Un besazo muy grande.

Alma y ese teléfono?
otro beso para ti.

Anónimo dijo...

Por eso precisamente uno debe saber que si no es capaz de entregarse totalmente a alguien, no es amor lo que siente. Sólo al que le nace hacer todo por otra persona sin esperar por ello una contraprestación, estará amando.

Una buena reflexión para todos aquellos que se estén planteando si dejar o no a la pareja porque no tengan claro qué sienten por ella.

Besazos.