miércoles, 12 de marzo de 2008

a vueltas con la muerte



Mi hija, está preocupada y se lo noto por que va dándome abrazos y besos de más. El caso es que el domingo por la tarde, murió de un modo inesperado el padre de una de sus amigas de clase. Y como es normal, ella se pone en su lugar. Así que, en casa, me mira con ojitos y cuando puede me abraza y me besa más de lo habitual.

No sé si debo hablar con ella sobre el tema, seguro que se está haciendo mil preguntas y evidentemente su amiga la tiene preocupada. Hoy su amiga volverá a ir al colegio.

Esta noche hablaré con ella. No es un tema fácil, vamos que no es un tema al que le puedas quitar hierro diciendo: “No pasa nada cariño, dentro de dos días la resurrección, la vida eterna etc.” No se lo va creer y en el peor de los casos. Pensará la niña que los muertos resucitan y andan por los pasillos, capaz que no duerme en tres semanas.

Tampoco puedes suavizarlo generalizando “Ahhh no pasa nada todos nos tenemos que morir antes o después. Es ley de vida” Joder ¿Que manera de consolar es esa? Hacerle ver que ella también morirá no creo que la consuele.

Podría explicarle las teorías budistas sobre reencarnación y vida eterna, que son, en cierto modo gratificantes. Sobre todo si el que va a palmarla eres tú mismo. Pero cuando se muere aquel a quien quieres. Mande quien mande de la “pelota” (ya sea el dios Cristiano, Buda, o el del Corán, todos a la vez o quizá ninguno) lo tienes jodido.

Por que en el mejor de los casos (según el punto de vista budista, el peor) te reencarnaras y volverás a pasar por todas las pruebas que no has sabido solucionar durante esta vida. Pero para tu familia o para tu amigo, todos los lazos se habrán cortado total y definitivamente.

Ya sé, lo recordaremos eternamente. Bla bla bla. El que no se consuela es por que no quiere. Pero lo cierto es que, ni lo volverás a tocar, ni a oír, ni a nada de nada. Ni en esta, ni en otra vida.

¿Estoy siendo duro? Se siente.


Creo que nosotros algunas veces también actuamos imitando a la muerte (En la medida de nuestras posibilidades claro) y cortamos los lazos que nos unían a personas que por una cosa u otra han dejado de… ¿“interesarnos”?. De modo que ni hacemos nada por verlos, ni por saber de ellos, En cierto modo, es como si murieran para nosotros. Que curioso, incluso creo que también pasamos un tiempo de duelo por esas personas, como si realmente hubiesen o hubiésemos muerto.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo no creo en nada más allá de la vida y su interrupción en la muerte. Pero lo acepto con naturalidad. Así lo siento, así lo asumo y así deja de preocuparme. Mi padre ya no está, es la pérdida más cercana y directa que me ha tocado vivir. Me costó mucho más superar la muerte de mi tío, cuando yo tenía nueve años, y al que quería con locura. Entonces creía en Dios y no me consoló. Hoy que no creo, me reconcilio con lo inevitable.

Explicárselo a los hijos... Habrá tiempo de hablar con madurez sobre ello. Creo que, por ahora, lo que toca es tranquilizarla diciéndole que a ti no te va a pasar nada, que te queda mucha vida por delante. ¿O acaso no es lo que sientes?

Besazos.

Toni dijo...

Pues si, eso he intentado y creo que conseguido. Tranquilizarla se hace difícil hablar con una persona en vías de desarrollo como se autodenomina ella jajaja.

Y no, no veo mi muerte ni cerca ni lejos, intento pensar que la tengo lo suficientemente cerca como para no dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy y lo suficientemente lejos para poder planificar el futuro cercano.

Toni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Alma dijo...

Difícil tema, pero seguro que lo has hecho muy bien,
un beso grande

thot dijo...

¿Cómo se habla de eso con un niño, que sólo ve la vida por delante y la muerte es incomprensible?
Díficil tarea ehhh???

Un abrazo