viernes, 17 de agosto de 2007

Celos, infidelidad y algún capullo


Soy un capullo. Lo sé, pero… y lo bien que me lo paso.

El martes pasado (14 Agosto) en mi pueblo tuvieron que poner los carteles a la entrada y a la salida en los que se leía “COMPLETO” Es una noche que no se puede ir a ningún sitio, está todo lleno. Pero nosotros hace ya años que esa noche vamos salimos a cenar a un restaurante que es uno de los más conocidos.


Teníamos la mesa reservada desde hace más de un mes. Esa noche esta lleno hasta la bandera y las mesas están más juntas de lo habitual.

Teníamos en la mesa pegada a nosotros a 3 mujeres y un hombre entre 60 y 65 años. Estaban más pendientes de nuestra conversación que de la suya y se lo estaban pasando francamente bien con los temas de nuestras conversaciones.

Yo, que como ya he dicho, soy un pelin cabroncete. Esperaba una oportunidad para sacar un tema que pudiera incordiar un poco.
Mi socia sin saberlo me lanza un cable al mencionar algo sobre los celos. Así que ahora que tengo hilo, empiezo en tono más alto del que tenia para que me oigan bien. “Ser celoso no tiene sentido es sufrir gratuitamente, por que las últimas estadísticas dicen que un 52% de las mujeres son infieles y los hombres todavía más” Pateo bajo la mesa la pierna de mi amigo para que mire la cara de las señoras. Jajaja han parado de comer en seco.

No quiero darles tiempo para que calculen, así que continuo “Lo cual quiere decir que de esta mesa dos y un cuarto somos infieles. Peroooo no solo de esta mesa… de cualquier mesa de 4, dos como mínimo son infieles”

Miro a las señoras hay una que esta a punto de decirme algo pero no mantengo su mirada y no se atreve a entrar a trapo en la conversación. Yo continúo dando los nombres de las prestigiosas universidades que han hecho los estudios y como estos, han sido avalados por antropólogos, sociólogos etc. etc.

El hombre está nervioso. Pliega su servilleta y parece que se va a levantar pero al final se queda sentado. Mi amigo mira hacia otro lado por que no puede contener la risa. Nuestras chicas que me conocen más que si me hubiesen parido, pasan de mí y hablan de sus cosas.
Vuelvo a mirar a la señora y me mira fijamente quiere decir algo. Pero yo vuelvo a desviar la mirada.

En la mesa de al lado entran en un debate acalorado y yo le digo a mi amigo. “Esto es lo contrario que hace la televisión, la televisión te pone los problemas de pseudo famosos delante para que no pienses en los tuyos. Nosotros hemos puesto un problema candente delante de sus narices, ahora ya tienen algo de que hablar. Jajaja

2 comentarios:

Alma dijo...

jejejeje, mira que eres, anda, anda... eres único... Eso si yo soy de las que pienso que ni nosotras somo tan buenas ni vosotros tan malos jejeje, aunque pocos hombres son capaces de decir NO cuando se lo ponen a tiro, claro que por suerte hay excepciones... al menos eso espero jejeje.

Anónimo dijo...

independientemente del tema en cuestión que triste es que la gente tenga que recurrir a conversaciones ajenas...que aburridos.
Un saludo