
Solo una vez he vivido el chupinazo desde el meollo de los miles de cuerpos a presión en una plaza minúscula. La inocencia de quien no sabe, no dejé de preguntar por que habíamos comprado el cava más barato y a temperatura ambiente. No le encontré sentido hasta que me lo tire por la cabeza para refrescarme.
La temperatura en la plaza después de más de dos horas de estar físicamente pegado a unos desconocidos había alcanzado límites insospechados.
A los que se desmayaban se les levantaba y se les pasaba por encima de la gente de mano en mano hasta sacarlos fuera de la plaza. Había momentos en los que respirar se hacia difícil.
Aun así la experiencia es única. Oír a dos mil almas gritar al unísono “Viva San Fermín” es algo que quieras o no queda grabado. Por que se siente algo más que sonido, no son solo dos mil voces, son dos mil sentimientos. No sé es algo especial que espero repetir algún día.
Ana felicidades, espero que disfrutes de las fiestas.

1 comentario:
Muchisimas gracias Toni. En estos días Pamplona se convierte en la ciudad sin ley. Bulliciosa, alegre, hospitalaria, juerguista... donde cabe todo el mundo que quiera acercarse.Por supuesto que estas invitado y espero que algun año te pases por aquí y nos tomemos uno, dos o tres patxaranes.
Un beso muy grande.
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