miércoles, 10 de septiembre de 2008

Jaulas modernas

Las taquillas de los parking, me parecen modernas jaulas de zoológico a las que simplemente hemos cambiado de utilidad.

Me acerco a la jaula de cristal sin ningún interés por el animal que haya allí dentro. Sin embargo que equivocado puede llegar a estar uno. No me fijo en ella hasta que no la tengo delante.

Cabello negro liso y recogido en una cola de caballo. Piel morena y sedosa y unos ojos grandes y oscuros que se clavan directamente y sin titubeos en los míos.
Sus labios color cereza madura dibujan una amplia sonrisa.

Saluda con amabilidad y mientras le entrego el ticket, le respondo con una simple sonrisa. Apenas hace 5 minutos que he entrado en el parking, el tiempo justo de recoger un paquete y volver. Supongo que el ordenador le da esa información, por que clavándome de nuevo sus ojos negros me dice:
- Acabas de llegar y ya te vas
- He venido solo ha verte – Miento. La expresión de su cara cambia aparece una sombra de duda, tal vez de miedo.
- Es mentira – la tranquilizo.

Sonríe como diciendo “eres malo” sin embargo sus hermosos labios dicen. “Son 20 céntimos”
- 20 CÉNTIMOS – Repito yo en voz alta haciéndome el indignado- Hubiese pagado 80 solo por verte- Le digo bajando la voz al tiempo que le guiño un ojo. Vuelve a reír, tiene una sonrisa preciosa.

Pago, me doy la vuelta y me voy, preguntándome que hace una chica tan guapa encerrada en una jaula moderna.

Coja, será coja. Me respondo a mi mismo mientras me acerco al coche.

domingo, 31 de agosto de 2008

Día cuatro despedida y vuelque.




Hoy he decidido hacerme el vago, ayer monté y desmonté el barco prácticamente solo, hoy que lo monte mi compañero. Son las 11 de la mañana y el sol aprieta fuerte. Ayudo a mis hijos a montar sus barcos, cuando termino veo que el monitor está ayudando a mi compañero a terminar el nuestro.

Cuando subimos, se pone al timón y yo le dejo hacer. Nos vamos contra el pantalán, el barco se da la vuelta y volvemos a la rampa, yo hago dos de las cinco cosas que hay que hacer, pero si el timón no está controlado, lo que yo haga no sirve de nada.

El monitor nos empuja fuera de la rampa para que salgamos y volvemos a chocar contra un barco atracado, cuando por fin nos despegamos del barco chocamos contra el barco de mi hija. Como íbamos despacio no pasa nada. Estoy a punto de quitarle el timón pero me lo pienso y lo dejo que disfrute de la experiencia.

Por fin salimos de puerto, nos adelantan los niños pequeños y los grandes, nos adelantan las tortugas, yo me estiro en la proa y le dejo hacer. Los monitores hacen un circuito con boyas y nos dedicamos a darles vueltas.

Se levanta el viento la cosa se pone divertida y me pongo a trabajar. Cada vez que viramos se anticipa y se cambia de sitio demasiado pronto, recibiendo como castigo un par de “botavarazos” lo cual hace que suelte el timón y que perdamos el control. Le explico cuando se ha de cambiar y en la siguiente boya se cambia a tiempo, pero está tan concentrado en eso, que no cambia el timón de posición y al final y pese a mis gritos volcamos.

Caigo debajo de las velas pero sin problemas, llevamos chaleco salvavidas y este tira de mi hacia arriba con fuerza. Las dos zodiac vuelan hacia nosotros. Yo estoy partido de risa, volcar el barco es una buena despedida para este curso. El monitor se tira asustado al mar, pero estamos los dos bien. Solo hay que poner el barco en su posición natural y cuando lo hacemos descubrimos que hemos roto un enganche de la vela mayor así que enganchamos un cabo a la zodiac y nos remolca a puerto. El curso ha terminado de la mejor manera posible… con un buen baño.

sábado, 30 de agosto de 2008

día tres de navegación casi en solitario



Después de dos días en dique seco por el excesivo viento, ayer volvimos al mar. No os podéis imaginar la sensación de torpe que tengo cuando no soy capaz de hacer bien la maniobra de salida.

Los monitores le quitan hierro al asunto diciéndome que son cinco cosas a controlar en menos de un minuto y que una de ellas exige un nudo.

Hoy los monitores tenían algo entre manos (fiesta privada) y se han librado de nosotros mandándonos a dar la vuelta a la piscifactoría que está a tomar por culo de lejos. Tanto que hemos salido de protección de la bahía, Por cierto los acantilados de sierra helada son una preciosidad.

Cuando estábamos muy adentro ha pasado relativamente cerca de nosotros un barco que hace la ruta Benidorm-Denia. Como hace una tarde excelente están casi todos en cubierta disfrutando del sol.

Miro a mi compañero y le digo “Tu que crees, ¿En general somos unos borregos o no?” Me mira diciendo. “No sé de que va esto” Entonces, levanto los brazos y grito a los del barco “EEEEHHH HOLAAAAA” Si había 100 personas en cubierta al menos 85 responden al saludo.
- “Borregos” le digo.
- Hombre no puedes decidir que son borregos así
- Mira dentro de un rato te encuentras a todos esos por Benidorm y les saludas y como mucho te saludan cinco
- Pero hombre es que es diferente
- Claaaaarooo aquí somos marineros y allí somos simples humanos.
- Tú tienes unas ideas bastante raras.

Y tanto que si pienso para mí.
Al cabo de un rato cuando volvemos hacia puerto se acerca mi hija, que va sola en un barquito gritando. “He chocado con un pez, me ha mirado y se ha ido” Está alucinada y aunque parezca muy difícil hay que tener en cuenta que las barcas de pesca estaban entrando a puerto y tiran por la borda los peces rotos o los que saben que no se venderán. Y eso hace que haya cientos de gaviotas y también por que no peces que se aprovechan de ese alimento fácil de conseguir
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viernes, 29 de agosto de 2008

doble moral, doble rasero

Doble moral, doble rasero.

En verano en las fiestas de muchos pueblos costeros. Uno de los actos es la suelta de patos.

Aquí se prohibió hace años y este año han sido otros pueblos los que no han podido celebrar la suelta de patos.

Según las autoridades y los grupos de defensa de los animales se prohíbe la suelta por supuestos malos tratos a los patos.

Creo que quien dice eso, en su vida ha nadado detrás de un pato. Un pato, nada unas veinte veces más rápido que cualquier humano. Atrapar un pato suele ser más una cuestión de suerte que de habilidad.

Quien captura un pato (Yo lo he hecho en tres o cuatro ocasiones) lo mas normal es que si no tienes donde tenerlo, lo devuelvas a la organización. Yo los llevaba a la casa de campo de mis padres donde vivían como auténticos malcriados, incluso he llegado a tener patitos.


Dicen los defensores de los animales que se les hace daño y que algunos de ellos, no se sabe como acaban. Yo os puedo decir que de las mas de 20 veces que me he tirado al mar detrás de los patos nunca he visto un animal herido, con un ala o una pata rota, nunca he visto ni una gota de sangre.

Imagino que estos defensores de los animales, serán todos vegetarianos por que si no, lo que hacen no tiene mucho sentido.

Sin embargo. ¿Que ocurre con las corridas de toros? Por que a estas alturas uno pone la televisión y se sigue encontrando con sangrientas corridas de toros y encima difundidas por televisión. ¿Es que acaso los toros no sufren?

No hay ninguna autoridad (la misma que prohíbe la suelta de patos en un pueblo donde es tradición desde hace más de 70 años) esa misma autoridad. No puede prohibir que se haga sufrir a un toro picándolo, poniéndole banderillas, y por fin matándolo en un espectáculo lleno de sangre.

Hay una doble moral en los que impiden que se juegue con los patos, pero si comen carne. Y hay un doble rasero en los jueces que impiden la celebración de los patos al agua, pero no hacen nada para impedir las corridas de toros.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Navegando día 2



Martes: día dos de navegación casi en solitario.

Entra un levante que da respeto, el monitor nos dice que posiblemente hoy no salgamos, pero que la última palabra la tiene el encargado. Se celebra una mini reunión entre los monitores y el encargado, al final deciden que si saldremos.

Saldrán menos barcos y más lanchas de apoyo, ayer salimos 5 veleros y 2 zodiac de apoyo. Hoy solo saldrán tres veleros con tres zodiacs. Evidentemente nos quieren tener muy controlados el riesgo de volcar con este viento es muy alto.

Como yo voy en el barco más grande me ponen un compañero novato. Es el segundo día para el y el noveno para mí.

Salimos y otra vez nos vamos contra un barco atracado. Esta vez el barco de socorro del puerto. Tan solo he perdido de vista la trayectoria unos segundos, mientras intentaba fijar la pala del timón que se había enganchado en un cabo y ya nos hemos desviado.

Pero después de este pequeño, pero ya habitual incidente. Salimos de puerto en tan solo dos maniobras biennn. Cuando dejamos atrás la protección del puerto el viento ya nos da los primeros avisos haciéndonos escorar peligrosamente.

Las olas empiezan a ser grandes unos 3 metros jugamos a llevar el barco al limite y eso nos hace estar cerca de volcar un par de veces. Al poco se acerca la zodiac con el instructor y nos dice que se ha soltado un cabo que sujeta la vela a la botavara y que hay que atarlo.

Me advierte que no mire nada más que el cabo o de lo contrario me mareare. Empiezo a atar cuando de pronto una ola me empapa por completo. Miro a mi compañero y esta blanco. Una gran ola nos ha entrado por popa y casi nos hunde. Cazo la vela y me olvido del nudo que se ha quedado a medias, nos movemos y ya tenemos timón para sortear las olas.

Llegamos a un punto en el que hay que virar. Pero aquí el genio, el súper experto con 9 días de práctica, en vez de virar hacia el lado correcto, lo hago hacia el contrario. Me vi en el agua, el barco se quedo escorado al máximo, tanto que el agua entraba por el lateral mientras mi compañero y yo inclinamos todo el peso hacia el lado contrario.

Solo la suerte evito que acabásemos dándonos un chapuzón. Cuando recuperamos la normalidad se nos acerca el monitor con la zodiac yo estoy chutado de adrenalina y la sonrisa no me cabe en la cara. El monitor pregunta si estamos bien, le digo que si y mientras lo digo miro a mi compañero, el pobre esta vomitando por estribor.

Demasiadas emociones para un segundo día. Volvemos a puerto intento no forzar para que el barco no se mueva mucho. El mar huele intensamente a yodo y disfruto del trayecto. mientras mi compañero se refresca tirandose agua por la cabeza. Intentando que le pase el mareo.

Las tres horas de diversión pasan factura. He roto las zapatillas (todavía no entiendo como) me sangra una rodilla y también el pie. Me duele el brazo de hacer fuerza sujetando la caña del timón y tengo un arañazo en el cuello que me he hecho en una de las maniobras. Como se suele decir: “jodido pero contento”

Navegando día 1


Holaaaaa

Por fin tengo unos minutos para escribir.

Lunes: día uno de navegación en solitario.

Salgo por primera vez solo en un velero. Para ser el primer día y mirando las tres horas que estuve en el mar en su conjunto, podría decir que me fue bien.

Pero la salida del puerto fue un espectáculo, hice unas cinco maniobras, cuando normalmente se sale en dos o como máximo tres.

Como siempre, la primera en la frente. Salí directo contra un barco atracado (menos mal) el timón no me respondía, solo cuando me levante para evitar el impacto contra el otro barco (como iba despacito, solo tuve que apoyar mis manos en él y empujarme hacia el otro lado) me dí cuenta que no había puesto la orza (quilla) en su sitio y claro sin orza, el barco no se puede gobernar.

La coloque y las cosas empezaron a ir mejor. Poco después casi choco con una compañera del curso, que también era su primer día. Para evitarla tuve que hacer otra maniobra.

Me imaginaba a los monitores partidos de risa en el puerto, mirándonos navegar, digo imaginaba, por que yo no tenía bastantes manos, ni bastantes ojos para controlar todo lo que estaba pasando.

Una vez fuera del puerto, todo fue genial, la brisa suave y pocas olas, me llevaron de un extremo a otro de la bahía disfrutando de una tarde maravillosa.

La llegada a puerto fue estupenda, había muchos barcos entrando a esa hora. Pero como los veleros tenemos preferencia, pues nos dejan pasar. Seguro que más de uno de los que van a motor se han acordado de mi madre estos días jajaja

miércoles, 20 de agosto de 2008

Mainero novato

Hola como os dije estoy haciendo el curso de vela, Hoy no hemos podido salir ya que el viento de levante era de fuerza 4 demasiado viento para unos novatos jejeje.

Ayer justo cuando salíamos del curso, exploto un barco en la gasolinera del puerto. Dicen que olvido sacar los gases del depósito de gasolina antes de encender el motor y al arrancar los gases explosionaron.

Lo peor fue que el barco al quedar a la deriva dentro del puerto, fue a chocar contra otro barco y acabaron quemándose los dos. Realmente gracias a la gente que trabaja en el náutico que se pusieron las pilas y evitaron que el fuego pasase a otros barcos.

Respecto a la experiencia con la vela… es algo que difícilmente se puede explicar. Pese a que estamos aprendiendo, yo estoy disfrutando mucho. La brisa en la cara el sonido de las olas contra el casco...

Mmmm solo hay una excepción. Jajaja cuando lleva la caña del timón el joven Guillermo que consigue marearnos a todos. Todavía no ha aprendido que la suavidad es la mejor manera de gobernar y lleva la caña de un extremo a otro haciendo que el barco parezca pilotado por un borracho.

La semana que viene ya llevare un barco pequeño yo solo ufff que responsabilidad da cierto respeto. El azul intenso del mar, la soledad y ese silencio tan extraño, te hacen conectar contigo mismo y eso unido a la responsabilidad de depender de tus propias decisiones, también da un poco de temor.

Un abrazo de un marinero novato, por cierto ¿Alguien sabe hacer un as de guia?