miércoles, 11 de julio de 2007

64 Años despues...




































De eso a...







Desde luego me quedo con esto ;-)

lunes, 9 de julio de 2007

Anécdotas de un vendedor.


En una de esas tardes que estoy solo en la tienda, entró una señora más o menos de sesenta y tantos años. Muy arreglada, muy elegante ella.

Me habla con mucha confianza como si me conociese de toda la vida. Incluso su cara me suena, es posible que conozca a mis padres. De ahí tanta confianza supongo.

El caso es que me pide que le enseñe un buen colchón. La acompaño hasta el mejor que tengo y le pido que lo pruebe, le acerco una almohada y la señora se acuesta. Yo, tal como manda el manual, me alejo discretamente para que la señora no se sienta violenta.

No he dado dos pasos y oigo - “Tuuu chicón (chaval) ven y acuéstate a mi lado que yo no puedo dormir sin un macho a mi lado”

Me acerco riéndome, evidentemente esta de broma. Y cuando llego a su lado me dice –“En serio, acuéstate que quiero ver si se mueve el colchón cuando tú te muevas”

Esto va contra todas las reglas. Pero si te lo piden así… hasta tiene sentido. Así que me acuesto a su lado no sin cierto pudor. Es la primera vez en mi vida que hago esto. Me muevo para que la señora vea como reacciona el colchón, cuando... oigo pasos.

Me levanto y veo entrar un hombre, viene decidido hacia nosotros. Joderrrr es su marido. ¡¡Tierra trágame!! que vergüenza por favor.
El pregunta “¿Que feu?” (¿Que hacéis?) La señora le explica que quería probar como se mueve el colchón, “Por que tú te mueves mucho por la noche” apostilla.

El hombre me mira muy serio y yo pongo mi mejor cara de niño bueno. “Bien" –dice mirándola a ella- “¿Entonces quieres ese?”
Me mira a mi (que todavía estoy a cuadros) y me dice “De 150x200, mañana me lo traes a casa” Se da la vuelta y empieza a irse.

Dejo pasar a la señora (cortesía pófesional;-) y me dice “No le hagas ni caso hijo, lo que le pasa es que no le gusta ir de tiendas”

Una venta hecha pero… vaya trago ;-)

viernes, 6 de julio de 2007

VIVA SAN FERMIN




Solo una vez he vivido el chupinazo desde el meollo de los miles de cuerpos a presión en una plaza minúscula. La inocencia de quien no sabe, no dejé de preguntar por que habíamos comprado el cava más barato y a temperatura ambiente. No le encontré sentido hasta que me lo tire por la cabeza para refrescarme.

La temperatura en la plaza después de más de dos horas de estar físicamente pegado a unos desconocidos había alcanzado límites insospechados.

A los que se desmayaban se les levantaba y se les pasaba por encima de la gente de mano en mano hasta sacarlos fuera de la plaza. Había momentos en los que respirar se hacia difícil.

Aun así la experiencia es única. Oír a dos mil almas gritar al unísono “Viva San Fermín” es algo que quieras o no queda grabado. Por que se siente algo más que sonido, no son solo dos mil voces, son dos mil sentimientos. No sé es algo especial que espero repetir algún día.

Ana felicidades, espero que disfrutes de las fiestas.

jueves, 5 de julio de 2007

"Toni eges un maggica"


Ayer estuve en la que espero que sea mi última sesión de fisioterapia.
El fisio alemán me dio una paliza impresionante, después de hacerme rabiar un rato y de congelarme el brazo varias veces. Me pone a hacer un ejercicio. Nos damos la mano como si nos estuviésemos saludando (solo que con la izquierda) y me pide que le gire su mano a derecha e izquierda con un movimiento de muñeca.

Precisamente ese movimiento me cuesta de hacer libremente, así que con él ofreciendo resistencia era misión imposible.

Cuando me pongo a ello (con muy poco éxito pese al esfuerzo) empieza a decirme “¿Toni egges maggica?” Y yo pienso “Mira el Klaus, provocándome para que haga fuerza” Me aplico a fondo y él insiste “Toni eges una NI-ÑI-TA” “Klaus, te aviso que tengo la derecha libre y con esta si tengo fuerza” Le digo con una sonrisa.

Cuando terminamos el ejercicio empieza a forzarme la muñeca “Auuuuu grito” “Pegdon” se disculpa y le pregunto “¿Qué tal tu madre Klaus?
- “Bien, en Alemania” responde mientras me mira sin entender. “¿Conoses a mi madge?” “Dejalo Klaus era una broma”

20 años viviendo aquí y no sabe decir marica, es un buen fisio pero los idiomas no son lo suyo. jajaja

miércoles, 4 de julio de 2007

Un cuento zen

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje.

Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:Simplemente decía "ESTO TAMBIÉN PASARA".

Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.

Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

martes, 3 de julio de 2007

Irene ya no me teme. (sin saberlo me ha hecho feliz) Así que me pongo una medalla al estilo “Magic Andreu”
Aunque sea simplemente una medalla a la normalidad.

Irene empezó a trabajar media jornada en mi casa hace un mes. Ayuda a arreglar la casa y cuida de los niños hasta las 14.30h que volvemos a casa.

Me ha estado huyendo como alma que ve al diablo. No me mira a los ojos y cada vez que yo entro en cualquier sitio ella sale corriendo.

Hoy después de un mes, por fin. Mientras yo me preparaba un café ella ha entrado en la cocina y se ha puesto a un metro de mí a limpiar.

Me da la impresión que su anterior jefe la acosaba. No es normal tanto miedo

lunes, 2 de julio de 2007

Un poco de humor.



Juan se acaba de comprar un Porsche Boxter S. Casi 300 caballos, 272 Km/h. de velocidad máxima. De 0 a 100Km./h. en 5 segundos

Mientras está probándolo en la autopista, se va emocionando y la velocidad va subiendo y a ciento ochenta por hora adelanta a un coche camuflado de la guardia civil.

La guardia civil se lanza a la persecución y Juan los ve venir por el retrovisor. En un instante piensa: “A mí… con este coche no me cogen” Y acelera a fondo dejando a la guardia civil muy atrás.

Cuando recapacita, piensa que le estarán esperando en el peaje y que acelerar no ha sido mas que una tontería. Frena y se detiene en el arcén.

Poco después la G.C. cruza el coche delante del suyo y se baja un agente con cara de estar hasta las narices. Da un par de vueltas al Porsche sin mirar siquiera a Juan.

Se acerca a la ventanilla y le dice: “Mire, falta media hora para que termine mi turno, llevo un día horrible y no tengo ganas de más papeleos por hoy. Si usted me de una excusa que yo no haya oido nunca, para hacer lo que ha hecho, le dejo ir sin más”

Juan se lo piensa un segundo y le contesta: “ Mire, señor agente mi mujer se fugo de casa con un guardia civil hace un par de días. Y cuando les he visto venir por el espejo retrovisor con las sirenas y las luces. He pensado ¡¡¡Coño que vienen a devolvermela!!!

- "Puede usted continuar, que tenga una feliz semana"
:-)