
En una de esas tardes que estoy solo en la tienda, entró una señora más o menos de sesenta y tantos años. Muy arreglada, muy elegante ella.
Me habla con mucha confianza como si me conociese de toda la vida. Incluso su cara me suena, es posible que conozca a mis padres. De ahí tanta confianza supongo.
El caso es que me pide que le enseñe un buen colchón. La acompaño hasta el mejor que tengo y le pido que lo pruebe, le acerco una almohada y la señora se acuesta. Yo, tal como manda el manual, me alejo discretamente para que la señora no se sienta violenta.
No he dado dos pasos y oigo - “Tuuu chicón (chaval) ven y acuéstate a mi lado que yo no puedo dormir sin un macho a mi lado”
Me acerco riéndome, evidentemente esta de broma. Y cuando llego a su lado me dice –“En serio, acuéstate que quiero ver si se mueve el colchón cuando tú te muevas”
Esto va contra todas las reglas. Pero si te lo piden así… hasta tiene sentido. Así que me acuesto a su lado no sin cierto pudor. Es la primera vez en mi vida que hago esto. Me muevo para que la señora vea como reacciona el colchón, cuando... oigo pasos.
Me levanto y veo entrar un hombre, viene decidido hacia nosotros. Joderrrr es su marido. ¡¡Tierra trágame!! que vergüenza por favor.
El pregunta “¿Que feu?” (¿Que hacéis?) La señora le explica que quería probar como se mueve el colchón, “Por que tú te mueves mucho por la noche” apostilla.
El hombre me mira muy serio y yo pongo mi mejor cara de niño bueno. “Bien" –dice mirándola a ella- “¿Entonces quieres ese?”
Me mira a mi (que todavía estoy a cuadros) y me dice “De 150x200, mañana me lo traes a casa” Se da la vuelta y empieza a irse.
Dejo pasar a la señora (cortesía pófesional;-) y me dice “No le hagas ni caso hijo, lo que le pasa es que no le gusta ir de tiendas”
Una venta hecha pero… vaya trago ;-)